Hace escasos días hablábamos sobre la reciente edición de las sesiones íntegras del trío de Bill Evans, con LaFaro y Motian, en Junio de 1971 y de las que surgió uno de los discos más destacados, no sólo del trío, si no de la historia del jazz: ‘Sunday At The Village Vanguard’.
Pues bien, Bill Evans vuelve a ser noticia con la publicación de un doble CD o triple vinilo de un concierto inédito en el Top Of The Gate celebrado en Octubre de 1968.
Histórico local del Greenwich Willage neoyorkino, el Village Gate fue abierto por el empresario Art D’Lugoff y en el actuaron no sólo lo más granado del jazz,- de Duke Ellington a Keith Jarrett, pasando por Billie Holiday o Miles Davis-, sino también cómicos de la altura de Woody Allen, John Belushi, Dustin Hoffmann o Bill Cosby.
El concierto se celebró en la planta de arriba del club, el Top Of The Gate, y como apunte histórico fue uno de los primeros conciertos, al menos el primero que si se registró, que el pianista ofreció con el que sería su trío habitual hasta 1975, formado por Eddie Gómez al bajo y Marty Morrell a la batería.
La grabación nos ofrece más de hora y media de auténtica elegancia jazzera, con un repertorio de origen disperso y hetereodoxo, algo habitual en la carrera de Evans. Así, la actuación está trufada de standars clásicos como ‘My Funny Valnetine’ o ‘Autumn Leaves’, giños fílmicos como ‘Alfie’ o ‘Someday My Prince Will Come’, a los musicales ‘California Here I Como’; todas ellas conviviendo con alguna canción de su propia cosecha, ‘Turn Out The Stars’. El trío se complementa de forma soberbia haciendo propios todos y cada uno de los temas. La sección rítmica, como es habitual en las interpretaciones lideradas por Evans, va más allá de ser un mero acompañamiento y los solos, breves pero intensos, están a la altura de las circunstancias. En lo referente a la calidad de la grabación, pese a que pudiera parecer lo contrario, resulta excelente. De hecho George Klabin, presidente de Rising Jazz Start Foundatio,-sello madre al que pertenece Resonance Records-, era el ingeniero de sonido que registró las grabaciones realizadas aquel día.
Una de esas piezas de arqueología que merece la pena tener en una buena discoteca. Especialmente si es de jazz.
Divertido. Para mí, esto es lo mejor que se puede decir de un videojuego. Que sea elaborado, profundo, con graficazos… todo eso es prescindible si no cumple con lo esencial. Y solo con esa palabra podría cerrar esta entrada y sería la más sincera que jamás haya escrito. Pero no quiero pecar de pretencioso, así que ladies and gentleman, start your engines!
This is the mo-mo-mo-moment you've been waiting for!
¿No os acordáis de jugar hace años en vuestros ordenadores a un juego de trial que era un desafío continuo? Algo muy parecido a esto ¡Porque en mis clases de tecnología en el instituto no había día que no cayeran un par de circuitos! Por eso no dudé ni un momento en comprarme hace casi tres años la primera parte del juego que contamos hoy, Trials HD. Y tan bien me lo pasé (y tantos ¡mecagüen! me arrancó) que pasé por caja hace un par de semanas en cuanto encontré en el Bazar este Trials Evolution. Para los que no hayáis probado el link del juego en flash, os cuento de qué va esto. Trials Evolution es básicamente un juego de habilidad desarrollado sobre una moto. Con unas físicas exageradas, y algún que otro rebote imposible, deberás sortear los obstáculos de cada nivel, empezando por simples rampas para acabar sobre bolas en movimiento o cuestas de inclinación infernal. Sencillo, eficaz.
¿Pero dónde reside el éxito para que un juego como este consiga petar los servidores de Microsoft el día de su lanzamiento? Yo destacaría varias cosas. Para empezar, en Trials Evolution la curva de aprendizaje se desarrolla en un timing perfecto. Si en en el primer Trials HD empezabas a sufrir los primeros dolores de cabeza casi antes de saber saltar con la moto, la secuela se lo toma todo con más calma para que te familiarices poco a poco con la física del juego. He leído en algunos sitios quejas de los más avezados porque el juego al principio es un aburrimiento. Paciencia amigos, u os acordaréis de vuestras palabras cuando lleguéis al primer circuito del nivel difícil.
También me gusta el poderlo incluir en ese nicho de juegos “para un rato” del que tan poco se preocupan las grandes compañías del videojuego. Como Pilotwings Resort o Rock Band, cualquier momento es bueno para echarte un pique y superar esa maldita pista a la que le dedicaste una hora para sacarte el oro. Y así aprovecho para enlazar con el puntazo del juego, y no voy a buscar palabras remilgadas para esto: EL PIQUE. El pique que te coges cuando te quedas a décimas de segundo de conseguir la siguiente medalla, el pique por superar los tiempos de tus amigos de Xbox Live, el pique con los fantasmas, la sombra de los jugadores de todo el mundo, o, por primera vez, compitiendo directamente con ellos gracias al modo online, para subir en el ranking mundial… Y así podría seguir un buen rato, porque es uno de esos juegos que vician de verdad.
Pero me dejo como siempre lo mejor para el final. Y es que si soy un enamorado de Little Big Planet, ¿cómo no me iba a robar el corazón Trials Evolution con su editor de niveles? Siempre he sido de la creencia de que miles de cabezas dan para más que decenas, y RedLynx ha puesto a nuestra disposición todas las herramientas necesarias para desafiar al equipo de creación del juego y desarrollar nuevos niveles por nosotros mismos. Pero no te preocupes si eres igual de perezoso que yo para estas cosas; solo un par de semanas después de que el juego se haya puesto a la venta hay verdaderas joyas colgadas que podrás descargar para jugar tanto online como en el cooperativo local contra tus colegas en casa. Esto solo puede significar una cosa, y es que los 1200 puntos que cuesta el juego es una inversión prácticamente infinita. ¿Alguien da más?
Y sí, una vez más y como defensor oficial del Bazar de 360 y la Store de PS3, no os puedo mas que invitar a que os hagáis con una tarjeta de puntos y sigáis descubriendo juegazos que pasan desapercibidos para el común de los mortales por el mero hecho de tener que comprarlos por internet. ¡Qué demonios! ¡Voy a jugarme una pista ahora mismo! Seguramente la del homenaje a Limbo…
Actualmente las microcadenas son el aliado perfecto para poder disfrutar, sin limitaciones de espacio, de nuestra música favorita. Estos dispositivos pueden ser ubicados en cualquier rincón de nuestra casa u oficina dado su reducido tamaño. El modelo Samsung MMD330D cumple este requisito y muchos más que detallaré a continuación.
A primera vista llama la atención su elegante diseño. Desde un punto de vista puramente estético hará que encaje con cualquier mobiliario.
Dispone de una avanzada tecnología denominada Crystal Amp Pro que minimiza la distorsión del sonido aportando una calidad sonora excepcional a nuestra música.
Este modelo admite la reproducción de cualquier tipo de CD o DVD (incluyendo los de doble capa) y es compatible con diversos sistemas de archivos como pueden ser MP3, JPEG o DivX. Además es totalmente compatible con Dolby Digital.
Una función que nos puede ser muy útil es que puedes grabar directamente desde un CD a un dispositivo USB. De esta manera puedes volcar toda tu colección musical a un pendrive o a un reproductor de MP3. Entre sus conexiones dispone de una entrada de audio auxiliar que nos permitirá conectar cualquier otro dispositivo de audio y reproducirlo directamente.
Si lo que queremos es utilizarla para ver películas en nuestro televisor simplemente tenemos que conectarla por la salida de vídeo por componentes o por la salida A/V.
Aunque parezca imposible por su reducido tamaño integra una potencia total de 70 vatios para que podamos disfrutar sin límites de nuestra música favorita.
Resumiendo, un equipo con una gran calidad que seguro hará las delicias de cualquiera.
Conocíamos a Jean-Christophe Spinosi por sus aproximaciones a Antonio Vivaldi, en el sello NAÏVE. Escuché por primera vez su nombre gracias al excelente trabajo junto a su conjunto, el Ensemble Matheus y al contratenor Philippe Jaroussky. Aún así, se enfrentó también al Mesías haendeliano, con Susan Gritton y Bejun Mehta, en un montaje de Claus Guth, en el Theater an der Wien y ha defendido con calidad la Pietra di Paragone, de Rossini
Los profesores de la Orquesta Nacional de España han disfrutado como niños. Spinosi transmite una energía y pasión por el arte musical como pocos. Se mueve en el podio, la corbata parece actuar de segunda batuta, salta y se columpia sobre una pierna. Todo ello lo hace sin perder la sonrisa, al compás de las páginas orquestales de Mozart (Sinfoníanº35), Vanhal (Concierto para contrabajo) y Beethoven (Cuarta Sinfonía).
La Sinfonía número 35, de Wofgang Amadeus Mozart, está dedicada al matrimonio que formarían la hija de un rico burgomaestre de Salzburgo, Elisabeth Haffner, con Franz Xaver Späth. El inicio comienza con un nervio que Spinosi acentúa, con unos ritmos ágiles. El Andante, resuelto a la manera de Haydn, nos transporta a un momento de suma elegancia cuando la cuerda queda sostenida por las notas del fagot. Un Minueto-Trío envuelve la escena en un tipismo pastoril, como si de una contradanza se tratara y el Presto, concluye vertiginoso pero matizado. Spinosi se siente a gusto y eso se traduce en una interpretación fresca.
Toni García, el solista de la sección de contrabajos de la Orquesta Nacional, se enfrentó al infrecuente Concierto para ese instrumento, en re menor (hay otro en mi), de Vanhal. Cierto es que se agradece esta elección, ya que se suelen escuchar habitualmente los de Dittersdof, Sperger y Bottesini. Para Toni, “la música debe divertir y este concierto es una muestra de ello”. Muy orgulloso y arropado por el público y los suyos, defendió la enrevesada adaptación de su profesor en Viena, Ludwig Streicher. La música sonaba equilibrada a la par que el clave, García dominaba al mayor de los hermanos de cuerda y dejó bien claro que el contrabajo no sólo es válido para el Jazz. Por momentos recordaba a uno de los dos conciertos para violonchelo de Haydn pero con una mayor rotundidad y carácter.
Parecía que el concierto terminaría con Beethoven pero estábamos muy equivocados. La Cuarta, penúltima de las músicas a sonar, se compone en un momento jovial para Beethoven, ya que la condesa Teresa von Brunswick sedujo el corazón del compositor de Bonn. Muchos musicólogos han minusvalorado las cualidades de esta sinfonía, comparándola negativamente a su Heroica (sinfonía número 3). Me parece espontánea aunque con el sello implícito de su creador, sin llegar a ser un divertimento a secas. Beethoven nos guiña amistosamente, dejando a un lado su avanzada sordera. Los planos sonoros se mantienen, la cuerda flota y el metal responde contundente.
¿Fin del concierto? Aparentemente sí. Nadie podía imaginar que Spinosi, en su divertidísima y rítmica manera de entender la música, nos ofrecería una propina con broma incluida. Haydn y el final (Spiritoso) de su Sinfonía número 12 (Londres) hicieron aplaudir a destiempo a los asistentes, entre las risas del director y los asistentes. Spinosi siguió la partitura hasta finalizar las innumerables conclusiones propuestas por el padre de la sinfonía, Franz J. Haydn. Un espectáculo completo, con la mayoría del público aplaudiendo en pie.
Recientemente se ha editado por Anagrama, ‘Col recalentada’, el último libro de relatos del autor escocés Irvine Welsh. Por otro lado, no hace mucho ha salido también a la venta la precuela de la aclamada Trainspotting, ‘Skagboys’, todavía solo en inglés, de la que el autor dice ser la mejor novela que ha escrito hasta el momento.
¿Pero quién es este escritor que hizo de su primera novela, ‘Trainspotting‘, un himno generacional?. Este escocés nacido en 1958 en Edimburgo, elige buscarse la vida en un Londres con el movimiento punk en plena efervescencia. Elige también un puesto de trabajo en una inmobiliaria donde al parecer le iba considerablemente bien. Sin embargo, afortunadamente, eligió volver a Edimburgo, dejarlo todo y dedicarse a escribir. Cosa muy de agradecer.
Según él, el primer relato que escribió fue cuando estaba en la escuela. Trataba de un hámster que estaba atrapado en una lata. Atrapados, encerrados, acorralados en prisiones creadas por sus propias circunstancias… así es como se encuentran sus personajes. Los barrotes pueden estar hechos de heroína, de fanatismo por el fútbol o de algo más etéreo como son los sentimientos de cualquier tipo.
‘Col recalentada’ es el tercer libro de relatos de Welsh después de ‘Acid House‘ y ‘Si te gustó la escuela te encantará el trabajo’. Compuesto por ocho relatos, de los que siete fueron escritos a lo largo de la década de los 90 en distintas publicaciones hoy día desaparecidas. El último relato en el libro es ‘Miami soy yo‘. Trata de un profesor jubilado que se traslada a Miami a vivir con su hijo, este casado y con un niño adolescente. Es el ejemplo de irse a vivir con la familia para estar solo. Allí se encuentra con un antiguo alumno que triunfa como Dj. Algo que el profesor rechaza en principio, acostumbrado a tener como alumnos principalmente a perdedores.
La diferencia entre este y los otros relatos es considerable, ya que en ‘Miami soy yo’ vemos a un Welsh más depurado que se acerca más a los pensamientos e ideas más profundas de su protagonista, sin dejar de lado esa forma de escribir fluida y directa. Muy diferente al primer relato del libro, ‘Una avería en la línea’, en el que un fanático de los Hib se preocupa más por ver el partido de fútbol que del grave accidente que acaba de sufrir su mujer por su culpa. Escrito con un estilo vertiginoso nos muestra el Welsh más visceral que lleva a sus protagonistas al extremo.
Otros relatos que me gustaría resaltar del libro son ‘El novio de Elspeth’, en el que el lector disfrutará de la tensión contenida en una cena de Navidad con Frank Begbie, el psicópata de Trainspotting, y su familia. Y por último, un homenaje a las novelas de ciencia ficción en el ‘Incidente Rosewell‘, donde unos alienígenas adictos a la nicotica tienen como objetivo seleccionar a unos jóvenes de un barrio marginal para convertirlos en los dirigentes de la humanidad. Welsh ha hablado en más de alguna ocasión de su afición a las novelas de este género. Incluso quería ser cosmonauta… pero como he dicho afortunadamente eligió escribir.
[...] me dejo como siempre lo mejor para el final. Y es que si soy un enamorado de Little Big Planet, ¿cómo no me iba a robar el corazón Trials Evolution con su editor de niveles? Siempre he sido [...]
[...] un rato” del que tan poco se preocupan las grandes compañías del videojuego. Como Pilotwings Resort o Rock Band, cualquier momento es bueno para echarte un pique y superar esa maldita pista a la que [...]
Gracias por demostrar tanta pasión por la música y por Spinosi. Sería interesante que se programara en Madrid su Rossini… No dejes de escuchar los CD’s de la Colección Vivaldi, del sello NAÏVE, en los que interviene. Un abrazo, Jaime
Spinosi, desde que vi el vídeo de Youtube que tiene con Jaroussky y la Lemieux, hacía maneras de guasón para mis adentros.
Es pura energía y debe ser un gustazo verle en vivo y en directo. Por los menos nos queda su experiencia en el concierto aquí narrada y algún Cd del Ensemble Matheus.
Un Abrazo