“Historias pequeñas” Héctor Gomis |
La ventaja de leer un libro de relatos cortos frente a leer una novela, es que no importa cuanto dure la lectura. Acabado un relato, este ya es tuyo. No tienes que leerte todo el libro para saborearlo. Cada digamos episodio, tiene un inicio y un final. Nuestro en ocasiones escaso tiempo convierte al relato corto en ideal. ¿Que sólo dispones de veinte minutos? Pues te lees tres cuentos. Otra ventaja es que puedes leerlos cuantas veces quieras. Su corta extensión lo permite, y según nuestro estado de ánimo, al lector le dejarán un sabor de boca u otro. Las historias pequeñas tienen vida propia.
Y este, “Historias pequeñas”, libro de relatos del alicantino Héctor Gomis, es el libro que os propongo. No se trata de abandonar las lecturas de más de 200 hojas, sino que tras una larga jornada – entiéndase larga jornada el acometer lecturas de largo recorrido – viene bien pararse a descansar, tomarse un zumo de ambrosía, relajarse con microhistorias. Unos relatos certeros, cargados de mala leche algunos, de locura otros, melancolia, miedos, otros son una gamberrada.
Gomis alterna cuentos microscópicos, por ejemplo “María Graciela”, con otros de 5 a 10 hojas, los ideales, y con alguno que otro más largo. Prefiero los del medio, porque se centran en un estado de ánimo, logran te sientas identificado, y antes que pierdas esa sensación, tú y el relato ya habéis acabado. Este podría ser el caso de “El zippo” o “Tribulacíon”, relato corto, inquietante y asfixiante que explora nuestros miedos más primigenios. Sin embargo los que mas me han gustado han sido dos de los más largos, “El último asalto”, historia de boxeadores retirados y el antológico “La cabeza”, la historia de un apocado barbero que un día le da por querer rebanarle la cabeza a un anciano que frecuenta su barbería. La historia es desternillante, con una mala leche, valentía, bastante cachonda – sí, en todos los aspectos -. En fín, que sólo por este relato vale la pena. Para perder la cabeza.
Para acabar, añadir que el autor coloca con buen criterio al principio dos buenos relatos, que te abren el apetito. Una disección de una vecindad que hay que leer manteniendo la respiración, – una mezcla, ojo, salvando las distancias, entre “Aqui no hay quien viva”, por lo de la vecindad aunque sin humor, y la película “Short Cuts” de Robert Altman -con jarrón feísimo, verde con dragón naranja pintado de fondo, del que dependen muchas felicidades, y en segundo lugar un relato de ciencia ficción donde interesantes cuentiones éticas son planteadas.
Lo dicho, entre novela y novela, merece la pena pararse a descansar en la fonda de las “Historias mínimas”.
Puro cuento. Disponible en fnac.es



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